Extremadura, la bella desconocida...
Había escuchado esa expresión en diferentes ocasiones, y despertaba mi curiosidad por conocer esa tierra. Pero por disponibilidad de días festivos, únicamente podíamos ir en verano y las palabras juntas "Extremadura" y "Agosto" suelen asustar. Finalmente, en 2012, nos animamos a descubrir, durante 10 días, la provincia de Cáceres, y puedo decir que ha sido uno de los viajes en los que más he disfrutado, y, sin duda, uno de los destinos que tengo anotados como próximos viajes a realizar.
Acudimos en agosto, y tengo que reconocer que, aunque en el termómetro la temperatura es muy alta, la sensación térmica es bastante soportable, mucho mejor, en mi opinión, que en la costa mediterránea. Durante el día, cuando el sol apretaba, la protección de un paraguas es una buena aliada.
Nos alojamos en diferentes lugares, Plasencia, Cáceres capital, Trujillo, Mérida (lo único que pudimos visitar, en esta ocasión, de Badajoz) y Guadalupe.
En las siguientes entradas os iré contando lugares que descubrimos, rincones, gentes, en esos 10 días.
Aquí os dejamos un avance.

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